Ciencia que estudia los mares y oceanos

Temas de oceanografía

El innovador programa de ciencias marinas de la Universidad de Carroll se ofrece en colaboración con la Universidad del Pacífico de Hawai (HPU). Comenzarás en Carroll, pasando dos años aprendiendo los principios fundamentales de la biología, la química y las matemáticas, así como completando los requisitos de educación general. Te transferirás a la Hawaii Pacific University y terminarás tus requisitos de grado en oceanografía en su campus de Hawaii Loa en la isla de Oahu.

La oceanografía es el estudio interdisciplinario de los océanos globales, desde las zonas costeras poco profundas hasta las fosas oceánicas más profundas, desde los trópicos hasta los mares polares. Suele dividirse en cuatro subdisciplinas: oceanografía física (el estudio de las olas, las corrientes, las mareas y la energía oceánica); oceanografía geológica (el estudio de los sedimentos, las rocas y la estructura del fondo marino y los márgenes costeros); oceanografía química (el estudio de la composición y las propiedades del agua de mar y cómo se ve afectada por los procesos físicos de mezcla y las interacciones con el fondo marino, la atmósfera y la vida oceánica); y oceanografía biológica (el estudio de los organismos marinos y sus interacciones con el medio ambiente oceánico).

Oceanografía física

La oceanografía es el estudio del océano y de todas sus complejas relaciones con el planeta. Incluye el estudio del clima, las corrientes oceánicas, la vida marina y cualquier otro tema relacionado con el océano.

Un oceanógrafo es un tipo especial de científico que estudia el océano. Los océanos son un entorno muy amplio, por lo que la ciencia de la oceanografía debe ser igual de amplia. Los oceanógrafos estudian todos los aspectos del océano, como la química del agua del océano, la geología asociada al océano, los movimientos físicos del agua del océano o incluso la vida que llama al océano su hogar. A medida que los seres humanos han ido poblando la mayor parte del planeta, nuestro impacto en los océanos está poniendo en peligro su capacidad para seguir funcionando con normalidad. La salud de los océanos es crucial para mantener un planeta sano. Los oceanógrafos son algunos de los investigadores más importantes en la lucha por mitigar los efectos del cambio climático, la superpoblación y la sobrepesca.

Independientemente del campo que elija un oceanógrafo como sus estudios principales, seguirá necesitando comprender los demás aspectos de la oceanografía. Muchos de los descubrimientos realizados en el campo de la oceanografía son producto de esfuerzos multidisciplinarios y exhaustivos en los que participan oceanógrafos de todas las ramas de la ciencia.

Definición de oceanografía

Los humanos adquirieron por primera vez conocimientos sobre las olas y las corrientes de los mares y océanos en la prehistoria. Las observaciones sobre las mareas fueron registradas por Aristóteles y Estrabón en los años 384-322 a.C.[1] Las primeras exploraciones de los océanos tenían como objetivo principal la cartografía y se limitaban principalmente a sus superficies y a los animales que los pescadores traían en las redes, aunque se realizaban sondeos de profundidad con línea de plomo.

Los trabajos de Pedro Nunes (1502-1578), uno de los grandes matemáticos, son recordados en el contexto de la navegación por la determinación de la curva loxodrómica: el rumbo más corto entre dos puntos de la superficie de una esfera representada en un mapa bidimensional[2][3] Cuando publicó su “Tratado de la esfera” (1537) (en su mayor parte una traducción comentada de trabajos anteriores de otros) incluyó un tratado sobre los métodos geométricos y astronómicos de la navegación. Allí afirma claramente que las navegaciones portuguesas no eran una empresa aventurera:

“nam se fezeram indo a acertar: mas partiam os nossos mareantes muito ensinados e prouidos de estromentos e regras de astrologia e geometria que sam as cousas que os cosmographos ham dadar apercebidas (… ) e leua cartas muy particularmente rumadas e na ja as de que os antigos vsauam” (no se hicieron por casualidad: pero nuestros marinos partieron bien enseñados y provistos de instrumentos y reglas de astrología (astronomía) y geometría que eran materias que los cosmógrafos proporcionaban (…) y tomaron cartas con rutas exactas y no más las que usaban los antiguos).[4]

Oceanógrafo

A medida que la comunidad mundial se enfrenta cada vez más a los retos del Antropoceno, la integración de la ciencia y la diplomacia es fundamental (Steffen et al., 2011; Kotzé, 2014). Un ejemplo actual es el de la ciencia del clima que alimenta las negociaciones diplomáticas en el ámbito de la ONU. Los informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) han servido de base para los debates diplomáticos y han dado lugar a compromisos progresivos de los países. Desde Kioto hasta París, el asesoramiento científico ha informado de compromisos más asertivos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (Ruffini, 2018). Ha surgido un nuevo campo de estudio para entender esta interrelación entre la ciencia y las relaciones internacionales bajo le chapeau de la diplomacia científica (Fedoroff, 2009). La diplomacia científica, aunque es un término nuevo, es cada vez más utilizada por los responsables políticos como una forma de promover el compromiso internacional en torno a la toma de decisiones basadas en la evidencia (por ejemplo, Pandor, 2017; Moedas, 2019).

Este artículo pretende presentar los debates actuales sobre la diplomacia científica y su aplicación en el contexto de los asuntos oceánicos. Aquí, reviso diferentes ejemplos de lo que constituye la diplomacia científica oceánica analizando brevemente el trabajo de algunas organizaciones intergubernamentales clave, como el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (CIEM) y la Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI). Se presenta un análisis más profundo de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CNUDM) (en adelante, la Convención) y sus instituciones de aplicación como vías fundamentales para la aplicación de las prácticas de la diplomacia de las ciencias del mar y el juego de poder entre los Estados en asuntos vitales relacionados con los océanos. Además, exploro la relación entre la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible y el próximo Decenio de las Naciones Unidas de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible (2021-2030), ya que ambos procesos son resultado de las prácticas de diplomacia de las ciencias oceánicas y contribuyen a la aplicación de la Convención. Por último, analizo la importancia actual y futura de la diplomacia de las ciencias oceánicas en los marcos de gobernanza mundial, en particular con vistas a mejorar la sostenibilidad y las capacidades regionales en materia de ciencia y tecnología oceánicas.