Ciencia que estudia las emociones

Teoría de la emoción construida

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La ciencia es una actividad puramente objetiva. Palabras como “hecho”, “prueba”, “evidencia” y “ley natural” son las marcas del método científico. Este enfoque no tiene lugar para la emoción, ni para ningún aspecto subjetivo. Guárdalo para las artes.

Llamémosla “visión del Sr. Spock”, ya que se enmarca en la idea de un científico como observador desapasionado e hiperracional de la naturaleza. (El Sr. Spock es un personaje de Star Trek que es famoso por dar prioridad a la lógica sobre la emoción).

El neurocientífico Marcel Kinsbourne describe la integración de la razón y la emoción en términos de un “ciclo de actividad”: un esfuerzo coordinado para motivar y mantener un curso de acción apropiado y una disposición a cambiar de rumbo según lo exijan las circunstancias. Este es exactamente el tipo de racionalidad motivada que se desea en un científico, y los verdaderos anhedónicos son muy malos en esto.

La influencia de las emociones en el aprendizaje y la memoria

Los términos subjetivos utilizados en la neurociencia afectiva incluyen emociones, estados de ánimo, sentimientos, afectos y pulsiones. Aunque la emoción se ha estudiado durante mucho tiempo, no tiene una definición única. Una revisión de 92 definiciones putativas y nueve afirmaciones escépticas (Kleinginna y Kleinginna, 1981) sugiere una definición con un consenso bastante amplio:

Las emociones describen un complejo conjunto de interacciones entre variables subjetivas y objetivas que están mediadas por sistemas neuronales y hormonales, que pueden (a) dar lugar a experiencias afectivas de valencia emocional (placer-displacer) y excitación emocional (activación alta-baja/calma-aroma); (b) generar procesos cognitivos como afectos perceptivos emocionalmente relevantes, valoraciones, procesos de etiquetado; (c) activar cambios psicológicos y fisiológicos generalizados a las condiciones de excitación; y (d) motivar un comportamiento que a menudo, pero no siempre, es expresivo, dirigido a objetivos y adaptativo.

Aunque esta definición puede ser adecuada para los fines cotidianos, no abarca algunos aspectos importantes de los sistemas emocionales, como la forma en que las emociones operan para crear sentimientos subjetivamente experimentados y cómo controlan las dimensiones de la personalidad. En consecuencia, Panksepp (1998) sugirió lo siguiente:

Diferencia entre sentimientos y emociones

Las emociones se confunden a menudo con los sentimientos y los estados de ánimo, pero los tres términos no son intercambiables. Según la Asociación Americana de Psicología (APA), la emoción se define como “un patrón de reacción complejo, que implica elementos experienciales, conductuales y fisiológicos”. Las emociones son el modo en que los individuos se enfrentan a asuntos o situaciones que consideran personalmente significativos. Las experiencias emocionales tienen tres componentes: una experiencia subjetiva, una respuesta fisiológica y una respuesta conductual o expresiva.

Los sentimientos surgen de una experiencia emocional. Como la persona es consciente de la experiencia, ésta se clasifica en la misma categoría que el hambre o el dolor. Un sentimiento es el resultado de una emoción y puede estar influenciado por recuerdos, creencias y otros factores.

La APA describe un estado de ánimo como “cualquier estado emocional de corta duración, normalmente de baja intensidad”. Los estados de ánimo se diferencian de las emociones porque carecen de estímulos y no tienen un punto de partida claro. Por ejemplo, los insultos pueden desencadenar la emoción de la ira, mientras que un estado de ánimo de ira puede surgir sin causa aparente.

Neurociencia afectiva

La ciencia afectiva es el estudio científico de la emoción o el afecto. Incluye el estudio de la obtención de emociones, la experiencia emocional y el reconocimiento de las emociones en los demás. Son especialmente relevantes la naturaleza de los sentimientos, el estado de ánimo, el comportamiento impulsado por las emociones, la toma de decisiones, la atención y la autorregulación, así como la fisiología y la neurociencia subyacentes a las emociones.

El principal reto de este ámbito interdisciplinar es integrar la investigación centrada en el mismo fenómeno, la emoción y los procesos afectivos similares, partiendo de diferentes perspectivas, antecedentes teóricos y niveles de análisis. Por ello, uno de los primeros retos de la ciencia afectiva es alcanzar un consenso sobre la definición de las emociones. Se está debatiendo si las emociones son principalmente respuestas corporales o si el procesamiento cognitivo es central. La controversia también se refiere a las formas más eficaces de medir las emociones y de conceptualizar cómo se diferencia una emoción de otra. Entre los ejemplos se encuentran los modelos dimensionales de Russell y otros, la rueda de las emociones de Plutchik y la distinción general entre emociones básicas y complejas[3].