Ciencia que estudia las emociones humanas

Estudio de las emociones llamado

“Las emociones son una parte esencial de lo que nos hace humanos. Pero, sorprendentemente, todavía hay muchos misterios sobre qué son exactamente las emociones y cómo podemos aprovecharlas para llevar una vida más sana y feliz”.

Además de atraer la atención de departamentos de toda la universidad, ha despertado el interés de múltiples académicos del Departamento de Psicología y Neurociencia, y los antecedentes de sus cofundadores reflejan esta diversidad:

“En la vanguardia de esta ciencia se encuentran los intentos de medir la emoción en múltiples niveles, lo que significa integrar la información desde el nivel celular hasta los informes de las personas sobre su propio bienestar”, dice Gruber.

“Reunir equipos interdisciplinarios es esencial para el éxito de este trabajo multinivel. Se necesitan equipos de personas especializadas en diversas disciplinas, como la neuroimagen, la salud mental, el análisis del lenguaje y la observación del comportamiento, que trabajen en equipo, no sólo como individuos.”

El robusto grupo de los 60 miembros del CASL (y en aumento) da una idea de este abanico: aunque está compuesto principalmente por estudiantes y profesores de psicología, también están representados campos como la filosofía, el arte, la empresa, el marketing, los estudios medioambientales y la fisiología integradora.

Psicología de las ciencias afectivas

La psicología asumió en su día que la mayoría de las emociones humanas se englobaban en las categorías universales de felicidad, tristeza, ira, sorpresa, miedo y asco. Pero un nuevo estudio del director de la facultad del Centro Científico del Bien, Dacher Keltner, sugiere que hay al menos 27 emociones distintas y que están íntimamente conectadas entre sí.

“Descubrimos que eran necesarias 27 dimensiones distintas, y no seis, para explicar la forma en que cientos de personas informaron de forma fiable de sus sentimientos en respuesta a cada vídeo”, dijo el autor principal del estudio, Keltner, cuyas conclusiones aparecieron recientemente en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Además, en contraste con la noción de que cada estado emocional es una isla, el estudio descubrió que “hay gradientes suaves de emoción entre, por ejemplo, el asombro y la tranquilidad, el horror y la tristeza, y la diversión y la adoración”, dijo Keltner.

“Nuestra esperanza es que nuestros hallazgos ayuden a otros científicos e ingenieros a captar con mayor precisión los estados emocionales que subyacen a los estados de ánimo, la actividad cerebral y las señales expresivas, lo que permitirá mejorar los tratamientos psiquiátricos, comprender las bases cerebrales de las emociones y disponer de una tecnología que responda a nuestras necesidades emocionales”, añadió.

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Las emociones se confunden a menudo con los sentimientos y los estados de ánimo, pero los tres términos no son intercambiables. Según la Asociación Americana de Psicología (APA), la emoción se define como “un patrón de reacción complejo, que implica elementos experienciales, conductuales y fisiológicos.” Las emociones son la forma en que los individuos se enfrentan a asuntos o situaciones que consideran personalmente significativos. Las experiencias emocionales tienen tres componentes: una experiencia subjetiva, una respuesta fisiológica y una respuesta conductual o expresiva.

Los sentimientos surgen de una experiencia emocional. Como la persona es consciente de la experiencia, ésta se clasifica en la misma categoría que el hambre o el dolor. Un sentimiento es el resultado de una emoción y puede estar influenciado por recuerdos, creencias y otros factores.

La APA describe un estado de ánimo como “cualquier estado emocional de corta duración, normalmente de baja intensidad”. Los estados de ánimo se diferencian de las emociones porque carecen de estímulos y no tienen un punto de partida claro. Por ejemplo, los insultos pueden desencadenar la emoción de la ira, mientras que un estado de ánimo de ira puede surgir sin causa aparente.

Factor de impacto de las ciencias afectivas

Hemos desarrollado una teoría de las emociones primarias a partir de observaciones conductuales de Drosophila. Las emociones básicas son estados internos inducidos por cambios corporales básicos, y pueden a su vez inducir comportamientos instintivos genéticamente “cableados”. Están muy conservadas a lo largo de la evolución y presentan ciertas propiedades funcionales y adaptativas que se comparten en un amplio rango filogenético. Por ejemplo, se cree que emociones como el miedo y la ira han evolucionado en respuesta a retos y amenazas vitales fundamentales. Anderson y Adolphs (2014) sugirieron que estas emociones primarias (cuando se combinan) proporcionan un marco para crear varios tipos de emociones secundarias, de manera que los elementos de las emociones primarias pueden combinarse con la experiencia de otras emociones de orden superior que están más afectadas por el aprendizaje y la experiencia específicos. Utilizando este enfoque, las emociones primarias son observables en organismos evolutivamente diversos, lo que nos permite “diseccionar” funcionalmente los mecanismos de los presuntos estados emocionales internos asociados y sus comportamientos manifestados externamente. Hay muchos informes que asocian las presuntas emociones de miedo e ira con comportamientos de “lucha o huida” en Drosophila (Kravitz y Fernández, 2015). A partir del análisis de estas emociones básicas y sus fenotipos conductuales asociados en modelos animales, dilucidamos los mecanismos de las emociones básicas en los seres humanos y proponemos utilizar este conocimiento para definir los mecanismos de los trastornos de la regulación emocional.