Ciencia que estudia las articulaciones

Cómo obtener glucosamina de forma natural

Andrew Lavender no trabaja, asesora, posee acciones ni recibe financiación de ninguna empresa u organización que pueda beneficiarse de este artículo, y no ha revelado ninguna afiliación relevante más allá de su nombramiento académico.

Las empresas farmacéuticas llevan muchos años promocionando los suplementos de glucosamina como tratamiento para la artrosis. Tomar glucosamina para la artrosis es una de las formas más comunes de medicina complementaria en las sociedades occidentales.

La osteoartritis es una enfermedad en la que el cartílago que recubre la superficie de las articulaciones se desgasta debido al roce de los huesos entre sí durante un largo período. También está causada por la reducción de la producción de proteoglicano, un componente esencial del cartílago, a medida que envejecemos. Esto provoca dolor y rigidez en las articulaciones.

La glucosamina y la condroitina se encuentran de forma natural en el organismo y son necesarias para la biosíntesis del proteoglicano. Se ha sugerido que la suplementación con estos productos aumenta la cantidad de cartílago y líquido en las articulaciones, y/o reduce la tasa de disminución de estas sustancias, lo que conduce a un alivio del dolor y a una mejor salud de las articulaciones.

Articulación sinovial

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La investigación del Dr. Kaplan se centra en la identificación de los mecanismos moleculares que promueven el inicio y la perpetuación de las respuestas inmunitarias perturbadas y el desarrollo de daños en los órganos y la enfermedad vascular prematura en la autoinmunidad sistémica.

Efectos secundarios de la glucosamina

“El cartílago no se cura”. Eso es lo que nos dicen a menudo los médicos cuando nos lesionamos el tejido flexible que recubre nuestras caderas, rodillas y hombros o cuando la artrosis lo ha erosionado de manera que nuestras articulaciones nos duelen cuando nos movemos. Yo mismo lo he oído de boca de cirujanos ortopédicos que explican que el cartílago no tiene suministro de sangre para llevar células reparadoras y nutrientes al lugar de la lesión. Sin embargo, siempre me ha parecido improbable que un tejido vivo no pueda reemplazar las células dañadas. Resulta que investigaciones recientes sugieren que el cartílago articular -el de nuestras articulaciones- tiene una capacidad de reparación limitada. Los nuevos conocimientos sobre esta capacidad hacen esperar que haya tratamientos que puedan mejorar la curación o proteger el cartílago dañado de un mayor deterioro.

Para imaginarse el cartílago articular, hay que imaginarse el duro revestimiento blanco del extremo de un hueso de pollo. La mayor parte es un material esponjoso llamado matriz extracelular, una mezcla de agua y proteínas fibrosas bombeadas por unas células llamadas condrocitos. “Hay una regeneración intrínseca -con la formación de nuevo tejido y el tejido viejo masticado y eliminado-, al igual que ocurre con todos los tejidos, a excepción del esmalte dental”, explica la reumatóloga Virginia Kraus, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Duke. Pero, subraya, el proceso de renovación del cartílago es lento. Y es cierto que en los adultos el tejido no tiene suministro de sangre. En cambio, el cartílago recibe ayuda de lo que los expertos denominan carga dinámica, es decir, poner tensión o peso en la articulación, lo que hace que el líquido sinovial, que transporta los nutrientes, entre y salga. “Por eso el ejercicio es tan importante para la salud de las articulaciones”, señala Kraus. “La forma de hacer llegar los nutrientes al cartílago es a través del movimiento”.

Glucosamina y condroitina

La pérdida de esta capa de tejido resbaladizo y amortiguador, llamada cartílago articular, es responsable de muchos casos de dolor articular y artritis, que afligen a más de 55 millones de estadounidenses. Casi 1 de cada 4 estadounidenses adultos padece artritis, y son muchos más los que padecen dolor e inflamación articular en general.

“El cartílago tiene un potencial regenerativo prácticamente nulo en la edad adulta, por lo que una vez que se ha lesionado o desaparecido, lo que podemos hacer por los pacientes ha sido muy limitado”, dijo el profesor asistente de cirugía Charles K.F. Chan, PhD. “Es extremadamente gratificante encontrar una forma de ayudar al cuerpo a regenerar este importante tejido”.

El cartílago articular es un tejido complejo y especializado que proporciona un amortiguador resbaladizo y elástico entre los huesos de las articulaciones. Cuando este cartílago se daña por un traumatismo, una enfermedad o simplemente se adelgaza con la edad, los huesos pueden rozar directamente entre sí, causando dolor e inflamación, lo que puede acabar provocando artritis.

El cartílago dañado puede tratarse mediante una técnica denominada microfractura, en la que se practican pequeños orificios en la superficie de la articulación. La técnica de microfractura hace que el cuerpo cree nuevo tejido en la articulación, pero el nuevo tejido no se parece mucho al cartílago.