Ciencia que estudia el clima

Cambio climático

Las fisuras políticas en torno al clima van mucho más allá de las creencias sobre si se está produciendo el cambio climático y si el ser humano tiene algo que ver, según una nueva encuesta del Pew Research Center. Estas divisiones se extienden a todas las dimensiones del debate climático, hasta la confianza básica de la gente en las motivaciones que impulsan a los científicos del clima a llevar a cabo sus investigaciones.

En concreto, la encuesta revela grandes diferencias políticas en cuanto a la posible devastación de los ecosistemas de la Tierra y lo que podría hacerse para hacer frente a los efectos del cambio climático. La izquierda y la derecha políticas tienen percepciones muy divergentes del consenso científico moderno, distintos niveles de confianza en la información que obtienen de los investigadores profesionales y opiniones diferentes sobre si es la búsqueda del conocimiento o la búsqueda del ascenso profesional lo que impulsa a los científicos del clima a realizar su trabajo.

Climatólogo

Comprender los procesos que subyacen al clima de nuestro planeta es fundamental para predecir cambios futuros. Este tema de investigación se centra en ampliar nuestros conocimientos sobre los océanos y la atmósfera y el modo en que estos sistemas se influyen mutuamente, constituyendo la base de modelos climáticos más precisos. Evaluar la confianza que puede depositarse en estas proyecciones es también crucial para diseñar políticas eficaces.

Es importante que comprendamos cómo afectan las actividades humanas a la atmósfera terrestre.  Más información sobre los últimos retos a los que nos enfrentamos en el Instituto Grantham para medir y controlar nuestra atmósfera y comprender nuestras interacciones con ella.

La actual generación de modelos climáticos destaca los trópicos (30S-30N) como la región de la Tierra en la que la variabilidad climática viene determinada conjuntamente por el océano y la atmósfera (véanse, por ejemplo, los fenómenos de El Niño). Esta interacción bidireccional está mediada por la convección atmosférica (el aire cálido y húmedo asciende mientras que el aire frío y seco desciende).

En un estudio reciente (Czaja y Blunt, 2011) hemos estado investigando si la convección húmeda también podría desempeñar un papel en el acoplamiento océano-atmósfera lejos de los Trópicos (Fig. 1 – haga clic en la imagen de la derecha). Como muestra el diagnóstico, la convección húmeda se produce con frecuencia y alcanza grandes profundidades en la atmósfera, especialmente sobre corrientes intensas como la Corriente del Golfo o el Kuroshio. Se trata de un resultado muy interesante, ya que podría proporcionar una nueva vía para comunicar a la atmósfera la variabilidad oceánica, probablemente más predecible que la variabilidad atmosférica interna debido a su evolución más lenta. Curiosamente, los mecanismos que intervienen en la convección húmeda en los extratropicales difieren de los de los trópicos debido al mayor efecto de la fuerza de Coriolis. Es necesario seguir trabajando para incorporarlos a los modelos climáticos acoplados.

Revista de investigación climática

La investigación sobre el cambio climático tiene como objetivo comprender el cambio medioambiental global y cómo repercutirá en la naturaleza y la sociedad. El amplio alcance de los impactos del cambio climático significa que el éxito de los esfuerzos de adaptación y mitigación requerirá un esfuerzo de colaboración sin precedentes que una diversas disciplinas y sea capaz de responder rápidamente a la evolución de los problemas climáticos (IPCC, 2014). Sin embargo, para lograr este objetivo, es necesario actualizar las prácticas de investigación sobre el cambio climático: los resultados clave de la investigación permanecen detrás de los muros de pago de las revistas, y el progreso científico puede verse obstaculizado por los bajos niveles de reproducibilidad y transparencia (Ellison, 2010; Morueta-Holme et al., 2018), la propiedad individual de los datos (Hampton et al., 2015) y los flujos de trabajo de investigación ineficientes (Lowndes et al., 2017). Además, el nivel de interés público y el compromiso político en cuestiones de cambio climático dependen de la rápida comunicación de la investigación académica a las instituciones públicas, con el resultado de que el impacto social de los estudios sobre el cambio climático diferirá en función de su disponibilidad y exposición públicas. En este artículo sostenemos que, si se adoptan los principios de la ciencia abierta, los científicos pueden hacer avanzar la investigación sobre el cambio climático y acelerar los esfuerzos para mitigar sus efectos, especialmente en las regiones en desarrollo más vulnerables del mundo, donde la capacidad de investigación es limitada. Subrayamos las ventajas específicas de la apertura científica a la hora de aumentar el impacto académico y social de la investigación sobre el cambio climático utilizando indicadores de citas y medios de comunicación.

¿Qué es el clima?

Las tablas siguientes contienen todos los elementos de la cronología anterior, organizados por categorías (gases de efecto invernadero, modelización, clima del pasado, repercusiones del cambio climático e informes sobre el clima). Si tiene alguna sugerencia para añadir a esta cronología de la Historia de la Investigación en Ciencias del Clima, póngase en contacto con nosotros.

Johann Baptista van Helmolt, alquimista flamenco, determinó que el aire es una mezcla de gases. Estudió el dióxido de carbono, al que llamó “espíritu de la madera” porque se desprendía al quemar madera. En un experimento, quemó carbón para ver cuánto dióxido de carbono añadía al aire.

Joseph Black, estudiante de medicina en Edimburgo, descubrió que el agua de cal podía utilizarse como detector de dióxido de carbono (CO2). Observó que el líquido, normalmente transparente, se volvía lechoso cuando se exponía al “aire fijo”, que es lo que él llamaba CO2. Empezó a medir el gas en todas partes con su agua de cal, y descubrió que se desprendía del agua mineral, la fermentación de la levadura, la combustión de carbón y petróleo, la cremación de cadáveres y la exhalación humana. Más tarde, Lord Cavendish mejoró el instrumento para medir el agua calcárea, que pasó a denominarse Aparato Cavendish.