Ciencia que estudia el cambio climatico

Estadísticas del cambio climático

Las tablas siguientes contienen todos los elementos que aparecen en la línea de tiempo anterior, organizados por categorías (gases de efecto invernadero, modelización, clima pasado, impactos del cambio climático e informes sobre el clima). Si tiene alguna sugerencia para añadir a esta línea de tiempo de la Historia de la Investigación en Ciencias del Clima, póngase en contacto con nosotros.

Johann Baptista van Helmolt, alquimista flamenco, determinó que el aire es una mezcla de gases. Estudió el dióxido de carbono, al que llamó “espíritu de la madera” porque se desprendía al quemarla. En un experimento, quemó carbón para ver cuánto dióxido de carbono añadía al aire.

Joseph Black, un estudiante de medicina de Edimburgo, descubrió que el agua de cal podía utilizarse como detector de dióxido de carbono (CO2). Observó que el líquido, normalmente claro, se volvía lechoso cuando se exponía al “aire fijo”, que es lo que él llamaba CO2. Empezó a medir el gas en todas partes con su agua de cal, y descubrió que se desprendía del agua mineral, de la fermentación de la levadura, de la quema de carbón y petróleo, de la cremación de cadáveres y de la exhalación humana. El instrumento de agua de cal fue mejorado posteriormente por Lord Cavendish, y pasó a ser conocido como el Aparato Cavendish.

Documento de investigación sobre el cambio climático

A lo largo de su vida se convertiría en un científico de renombre. Pero el inclasificable Arrhenius, que siempre investigó en la frontera entre la física y la química, fue también un hombre adelantado a su tiempo: algunos de sus trabajos preveían la influencia de la actividad humana en el cambio climático o apoyaban la hipótesis del origen extraterrestre de la vida en nuestro planeta. Muchas de estas teorías, descubrimientos y predicciones -por las que también sería reconocido, aunque mucho después de su muerte- fueron muy controvertidas en su época.

Svante Arrhenius (19 de febrero de 1859 – 2 de octubre de 1927) se refirió a estas controversias cuando recibió el Premio Nobel de Química en 1903 por sus trabajos que ayudaron a entender la electricidad desde un punto de vista químico, y que inicialmente habían sido despreciados por sus profesores. El primer sueco en lograr el prestigioso galardón de la Academia Sueca recordó en su discurso que: “Estas nuevas teorías también sufrieron la desgracia de que nadie sabía realmente dónde colocarlas. Los químicos no las reconocían como química, ni los físicos como física. De hecho, han tendido un puente entre ambas”. Al enunciar su teoría electroquímica, Arrhenius había fundado un nuevo campo de investigación: la química física, en la que se solapaban los fenómenos de dos ciencias.

Eunice Newton Foote

La ciencia del cambio climático es el estudio de la composición atmosférica cambiante de la Tierra y de los impactos climáticos y medioambientales resultantes en todo el mundo. Desde la Revolución Industrial, el planeta ha experimentado un aumento masivo de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que atrapan el calor y que son producidos por las actividades humanas, pasando de unas 280 partes por millón a más de 400 ppm. Este aumento de las emisiones ha provocado el correspondiente incremento de las concentraciones atmosféricas globales de estos contaminantes GEI. A medida que el ser humano aumenta el volumen de contaminantes climáticos en la atmósfera, la temperatura media mundial aumenta. Esto se debe al efecto invernadero: el dióxido de carbono (CO2), el metano y otros gases de efecto invernadero atrapan el calor del sol, haciendo que la atmósfera sea más cálida de lo que sería. El efecto invernadero hace posible la vida tal y como la conocemos: sin él, la temperatura media de la Tierra sería de apenas 0 grados Fahrenheit (en lugar de los 58,3 grados Fahrenheit registrados en 2013). Pero un exceso de gases de efecto invernadero en la atmósfera puede desestabilizar su equilibrio, provocando temperaturas globales mucho más altas y un cambio climático perturbador.

Syukuro manabe

La investigación sobre el cambio climático tiene como objetivo comprender el cambio medioambiental global y cómo afectará a la naturaleza y a la sociedad. El amplio alcance de los impactos del cambio climático significa que el éxito de los esfuerzos de adaptación y mitigación requerirá un esfuerzo de colaboración sin precedentes que una diversas disciplinas y sea capaz de responder rápidamente a los problemas climáticos en evolución (IPCC, 2014). Sin embargo, para lograr este objetivo, es necesario actualizar las prácticas de investigación sobre el cambio climático: los resultados clave de la investigación permanecen detrás de los muros de pago de las revistas, y el progreso científico puede verse obstaculizado por los bajos niveles de reproducibilidad y transparencia (Ellison, 2010; Morueta-Holme et al., 2018), la propiedad individual de los datos (Hampton et al., 2015) y los flujos de trabajo de investigación ineficientes (Lowndes et al., 2017). Además, el nivel de interés público y el compromiso político en cuestiones de cambio climático dependen de la rápida comunicación de la investigación académica a las instituciones públicas, con el resultado de que el impacto social de los estudios sobre el cambio climático diferirá según su disponibilidad y exposición pública. En este artículo, sostenemos que, adoptando los principios de la ciencia abierta, los científicos pueden hacer avanzar la investigación sobre el cambio climático y acelerar los esfuerzos para mitigar sus efectos, especialmente en las regiones en desarrollo más vulnerables del mundo, donde la capacidad de investigación es limitada. Subrayamos los beneficios específicos de la SO para aumentar el impacto académico y social de la investigación sobre el cambio climático utilizando métricas de citas y medios de comunicación.