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Museo Frida Kahlo

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Entradas para la casa-estudio de Diego Rivera y Frida Kahlo

Uno de los destinos que encabezaba nuestra lista para visitar durante nuestra estancia en la CDMX era La Casa Azul, la antigua casa y estudio de la artista mexicana e icono cultural revolucionario Frida Kahlo. Lo primero que llama la atención al llegar a la esquina de Calles Londres y Allende, que ahora es el Museo Frida Kahlo, son las vibrantes paredes de color azul cobalto que se elevan directamente desde la acera. Me recordaron al azul intenso utilizado por el pintor francés Jacques Majorelle en su jardín adquirido por Yves St. Laurent y Pierre Bergé en Marrakech, Marruecos.

La otra era la cola de gente que esperaba para entrar. Después de leer lo popular que es el destino, compramos e imprimimos nuestras entradas con antelación para la primera visita autoguiada disponible del día para evitar las multitudes. Si te presentas sin entrada, hemos oído que puedes esperar hasta cuatro horas, ya que el museo limita el número de personas que pueden entrar. Aunque consiga las entradas con antelación, piense en ponerse en la cola media hora antes para estar al principio del grupo.

Museo anahuacalli

Aunque la Casa Azul de Frida Kahlo, en la cercana Coyoacán, sea la morada más emblemática de la surrealista mexicana, también residió y trabajó en otra Casa Azul, su casa pintada de azul en el recinto que compartía con su marido Diego Rivera, en dos casas gemelas conectadas por un puente elevado.

Las casas gemelas fueron diseñadas por el famoso pintor y arquitecto Juan O’Gorman, amigo de Rivera, y construidas en 1932. Combinan un audaz estilo funcionalista con formas y toques mexicanos más tradicionales, como los colores y las hileras de cactus (O’Gorman está considerado el padre del funcionalismo mexicano).

La casa de la derecha perteneció a Frida. Lo único que conserva el mobiliario original es el baño. Allí permanece intacta la bañera que aparece en el cuadro “Lo que el agua me dio/What the water gave me” (1938), donde Frida pintó un retrato de sus pies desde la bañera. En esta casa, Frida pintó lo mejor de su obra.

No es necesario comprar. El ganador será seleccionado al azar el 10/01/2022. Oferta disponible sólo en Estados Unidos (incluido Puerto Rico). La oferta está sujeta a cambios sin previo aviso. Consulte las reglas del concurso para obtener todos los detalles.

Entradas para la casa de Diego Rivera y Frida Kahlo

24 de junio de 2016 Ana Moriarty Diego Rivera y Frida Kahlo, artistas, amantes, compañeros trágicos. La historia de dos artistas de México puede compararse con la más alta forma de literatura, con la tragedia shakespeariana, con las historias profundamente conmovedoras que han cautivado a los lectores durante siglos. Su amor fue y sigue siendo una fuente de inspiración para generaciones de escritores, artistas y músicos, para las generaciones de corazones solitarios dispersos por el planeta que buscan un destello de luz que represente la esperanza de un futuro más brillante. Frida amaba a Diego. Frida se inspiró en Diego. La obra de Frida es la representación pictórica de su problemática existencia, de su trágico amor por el hombre que a menudo no lo merecía.

Diego Rivera y Frida Kahlo fueron los amores de sus vidas. Se conocieron cuando Diego pintaba su famoso mural La Creación en la Escuela Nacional Preparatoria de Ciudad de México, donde ella era una de las 35 alumnas. Por aquel entonces era sólo una niña, pero ese encuentro dio lugar a una vida de pasión, desamor, amor profundo y problemas. La pareja creó algunos de los cuadros más fascinantes que ofrece México, y su relación fue la fuente de inspiración de las asombrosas piezas que realizaron. Los romances que ambos mantuvieron, el de Diego con la hermana menor de Frida y el de ésta con el marxista León Trotsky, no hicieron sino acrecentar su condición de amantes pendencieros que no podían ser fieles el uno al otro, pero que no podían estar sin el otro.