Casa de estudios cielos nuevos y tierra nueva

Fotos del nuevo cielo y la nueva tierra

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Y al hombre le dijo [Dios]: “Por haber escuchado la voz de tu mujer, y haber comido del árbol sobre el que te mandé: ‘No comerás de él’, maldita es la tierra por tu culpa; con trabajo comerás de ella todos los días de tu vida; espinas y cardos te producirá, y comerás las plantas del campo (Génesis 3:17,18).

Jesús les dijo: “Os aseguro que en la renovación de todas las cosas, cuando el Hijo del Hombre se siente en su trono glorioso, vosotros, los que me habéis seguido, también os sentaréis en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel (Mateo 19:28).

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Cielos Nuevos y Tierra Nueva. La doctrina bíblica del universo creado incluye la certeza de su redención final del dominio del pecado. El universo finalmente redimido se llama “los cielos nuevos y la tierra nueva”.

En el AT el reino de Dios suele describirse en términos de una tierra redimida; esto es especialmente claro en el libro de Isaías, donde el estado final del universo se llama ya cielos nuevos y tierra nueva (65:17; 66:22). La naturaleza de esta renovación fue percibida sólo muy vagamente por los autores del AT, pero expresaron la creencia de que el destino final del ser humano es terrenal. Esta visión se aclara en el NT. Jesús habla de la “renovación” del mundo (Mateo 19:28), Pedro de la restauración de todas las cosas (Hechos 3:21). Pablo escribe que el universo será redimido por Dios de su actual estado de esclavitud (Rom. 8:18-21). Esto lo confirma Pedro, que describe los nuevos cielos y la nueva tierra como caracterizados por la justicia y como la esperanza del cristiano (2 Pe. 3:13). Por último, el libro del Apocalipsis incluye una visión gloriosa del fin del universo actual y de la creación de un nuevo universo, lleno de justicia y de la presencia de Dios. La visión es confirmada por Dios en la impresionante declaración: “¡Todo lo hago nuevo!” (Ap. 21:1-8).

Cuál es la relación de la nueva jerusalén con el nuevo cielo y la nueva tierra

La Biblia es una obra literaria impresionante, ¡incluso si no crees nada de lo que está escrito en ella! Fue redactada por al menos 40 autores tradicionales (inestimablemente más contribuyeron en alguna capacidad) y escrita en tres idiomas: hebreo, arameo y griego. En realidad, sabemos que se utilizaron muchas lenguas para transmitir los relatos orales desde los primeros tiempos de la narración bíblica hasta que se codificaron posteriormente en el libro y la lengua en que los encontramos hoy. Pero lo más impresionante es la historia que cuenta la Biblia.

Con ello, saltamos al “final” (Apocalipsis, capítulos 21 y 22). El Apocalipsis concluye con una visión final de las bodas del cielo y la tierra en la que un ángel muestra a Juan una impresionante novia que simboliza la nueva creación que ha venido para siempre a unirse a Dios y a su pueblo del pacto. Dios anuncia que ha venido a vivir con la humanidad para siempre y que está haciendo nuevas todas las cosas.

Esperen, esperen, esperen, antes de “saltar” demasiado lejos y empezar a concluir qué es exactamente lo que estamos leyendo aquí, deberíamos tomarnos un momento para apreciar el nivel de simbología y metáfora que utilizaban los escritores apocalípticos judíos. Empleaban esta simbología para transmitir verdades teológicas masivas de manera que invirtieran sus palabras con el significado cósmico que el profeta creía que poseían. El Apocalipsis no es una excepción, por lo que hay que vadear mucho simbolismo para llegar al significado.

Versos sobre el cielo nuevo y la tierra nueva

Robyn J. Whitaker no trabaja, asesora, posee acciones ni recibe financiación de ninguna empresa u organización que pueda beneficiarse de este artículo, y no ha revelado ninguna afiliación relevante más allá de su nombramiento académico.

Mi piadosa abuela bautista me confesó una vez, a la avanzada edad de 93 años, que no quería ir al cielo. “¿Por qué?”, le preguntamos. “Bueno, creo que será bastante aburrido sentarse en las nubes y cantar himnos todo el día”, respondió. Tenía razón.

La mayoría de nosotros tenemos algún concepto del cielo, aunque sea uno formado por películas como What Dreams May Come, The Lovely Bones, o pensemos que implica encontrarnos con Morgan Freeman en una habitación blanca. Y aunque no es tan complicado como las ideas bíblicas sobre el infierno, el concepto bíblico del cielo tampoco es especialmente sencillo.

En la tradición cristiana, el cielo y el paraíso se han confundido como respuesta a la pregunta “¿a dónde voy cuando muera?” La idea de que los muertos están en el cielo o disfrutan del paraíso suele dar un enorme consuelo a los afligidos y esperanza a los que sufren o mueren. Sin embargo, el cielo y el paraíso se referían originalmente al lugar donde vivía Dios, no a nosotros ni a nuestro destino final.