Autorretrato en el estudio agamben

Arte

Como se recuerda, con la nitrocelulosa se pueden fabricar bombas, como los anarquistas, o rollos de película, como la policía vienesa. Entre estas dos andanadas, la anarquista y la fotográfica, estalla lo humano como individuo colectivo.

La imagen es un lugar de convergencia de todos estos vectores. Es lo que se hace visible para el ojo: una apertura, una ventana al mundo, pero que se construye a partir de su propia arquitectura material. Se dice que una imagen cubre u oculta aquello de lo que está hecha, pero no más que cualquier otra mercancía, no más que una mesa oculta un árbol. Es evidente que existe una amplia red de relaciones económicas y sociales que se dan en la producción de una imagen. El fotógrafo no es más que una de las muchas partes que intervienen en esta economía, todas las cuales poseen diversos grados de inversión y beneficio. El fotógrafo es consumidor y productor al mismo tiempo, como los trabajadores de la fábrica de plata o los propietarios del laboratorio fotográfico. Todas las partes consumen imágenes, así como otras mercancías que contribuyen a la producción y entrega de la fotografía. Así, independientemente del discurso estético, que analiza la percepción de la imagen por los sentidos y la mente, toda imagen es una metonimia de las redes económicas y sociales de producción.

En defensa de la gente corriente – Jean Bethke Elshtain –

La primera será en el contexto de un seminario que he organizado con Frances Restuccia para la conferencia nacional de la American Comparative Literature Association en Chicago (19-22 de marzo) sobre las obras posteriores de Agamben. Mi ponencia, titulada “La teología vegetativa de Agamben”, utilizará las dos publicaciones más recientes de Agamben, Autoritratto nello studio (Autorretrato en su estudio) e Il Regno e il Giardino (El reino y el jardín), para preguntar si Agamben mantiene una posición “teológica” y qué podría significar eso en el contexto de su obra. (ACTUALIZACIÓN: Esta conferencia ha sido lamentablemente cancelada, pero una versión de mi ponencia aparecerá eventualmente en prensa).

La segunda será en una conferencia sobre “The Undercommons and Destituent Power” en la Universidad de Indiana-Bloomington (26-28 de marzo), que pretende poner en diálogo los estudios negros con Agamben y otros pensadores adyacentes. Mi ponencia aquí también versará sobre Agamben, proporcionando algunos antecedentes sobre su concepto de poder destituyente y cómo encaja en su proyecto. (ACTUALIZACIÓN: Lo mismo ocurre con esta conferencia, tristemente….)

Autorretrato en el estudio agamben del momento

El término “aparato” designa aquello en lo que, y a través de lo cual, se realiza una pura actividad de gobierno desprovista de todo fundamento en el ser. Esta es la razón por la que los aparatos deben implicar siempre un proceso de subjetivación, es decir, deben producir a su sujeto.1

Los formatos son mecanismos dinámicos de agregación de contenidos. En los medios convergen un sustrato material (como la pintura sobre lienzo) con una tradición estética (como la pintura). En última instancia, los medios conducen a los objetos y, por tanto, a la cosificación, pero los formatos son conexiones nodales y campos diferenciales; canalizan un conjunto imprevisible de corrientes y cargas efímeras. Son configuraciones de fuerza más que objetos discretos. En resumen, los formatos establecen un patrón de vínculos o conexiones.2

Las guerras de formatos de la industria musical (que en realidad fue un tipo de guerra civil que prácticamente destruyó la propia industria) quizá puedan ser instructivas para pensar en el formato dentro de los parámetros del arte contemporáneo, con sus modos de producción, presentación y difusión, y para (re)considerar sus formas y medios establecidos en los términos de entrada y salida que implica la noción de formato. Además, los ingresos, la repetición y la reverencia también son cruciales para entender cómo el arte contemporáneo se comunica, circula e incluso se consume (tanto por los visitantes de las galerías como por los coleccionistas reales de arte). Sin embargo, si los formatos tienen una forma muy tangible y un significado bastante fijo en lo que respecta a la difusión de la música como producto, la introducción del formato en la teoría y la historia del arte nos lleva inmediatamente a las inmediaciones del debate modernista sobre la forma, y la forma frente al contenido, y a la controvertida noción de formalismo, todo lo cual puede verse como una expansión y una deconstrucción del formato, ¡sin ninguna conclusión previsible!

Autorretrato en el estudio agamben en línea

Un poco más sobre la erótica. No hay que pensar que el deleite erótico o el éxtasis erótico son sólo parte de los cuadros que muestran un cuerpo femenino. La principal fuente de deleite erótico está en la propia pintura. Quizá sea la primera vez en la vida artística de David que ve tan completa y sinceramente la pintura -en toda su riqueza, en su infinita gama psicodélica de combinaciones de colores, en toda su belleza- como un acto orgiástico, como un deleite.

En este sentido, las nuevas obras de David se acercan a la comprensión extática del color de Pierre Bonnard. En su libro Autorretrato en el estudio, Giorgio Agamben llama a la idea de Bonnard sobre el color un “conocimiento superior”.

Pero lo importante es la hierba. Hierba, por cierto, es una palabra del argot para designar una droga psicodélica. El efecto excitante de las obras de David es de otra naturaleza. No es un éxtasis y deleite inducido por la droga, es un éxtasis de un adolescente que se tumba en la hierba y descubre el enorme, apasionante e incomprensible mundo. Y de nuevo, Whitman tiene algo que decir a David al respecto: